I bet on Greenland, even if “informed people” swear that the US will attack Iran within the next 12 hours (in the night or early morning of Jan. 15 local time). The Danish official couldn’t persuade Emperor Orange Shithead to back off. I saw the news (with relevant images) on several TV stations, but here I’ll quote from Euronews: Danish foreign minister says ‘did not convince Trump to back off from Greenland’ after crunch talks.

A meeting between the foreign ministers of Denmark and his Greenland counterpart with Trump officials produced no resolution to escalating tensions around the ownership of the territory, which Washington says must control for national security.

The talks failed to persuade the Trump administration to back down from its bellicose rhetoric around the Danish oversees territory, which the White House argues must be placed under US control “one way or another” including militarily means.

The meeting was attended by Denmark’s foreign minister Lars Løkke Rasmussen, Greenlandic foreign minister Vivian Motzfeldt and US officials including Vice President JD Vance and Secretary of State Marco Rubio. Rasmussen said the tone was frank and constructive but conceded a “fundamental disagreement” between the two.

“We didn’t manage to change the American position,” he told reporters in Washington. “It’s clear that the president has this wish of conquering over Greenland.”

Rasmussen rejected Trump’s claims that the semi-autonomous island of Greenland will have “Chinese destroyers and submarines all over the place” if the US doesn’t control the territory and suggested the face-to-face talks had taken down the temperature.

He also said the meeting allowed Denmark to dispel what he described as a false narrative around its security commitments to Greenland and the Arctic.

“We had the opportunity to challenge the narrative of the president,” he said, adding the “narrative that we have Chinese war ships all around the place” is not true. “There hasn’t been one (Chinese ship) for a decade or so,” he said citing Danish intelligence.

However, in what is being portrayed by Danish officials as the most positive result of the meeting, the governments of Greenland, Denmark and the US agreed to set up high-level “working group to find a “common way forward” following the talks.

The two will “explore whether there is a possibility to accommodate the concerns of the President, while respecting the redlines of the Kingdom of Denmark,” he said. Danish authorities have repeatedly said Greenland is not for sale. Polls also show the vast majority of the population in Greenland does not want to join the US.

Rasmussen said it was not clear that a compromise could be found.

This is careful wording. The reality is that Trump fucked them. I saw those foreign ministers smoking nervously after the meeting. EU chief diplomat Kallas: World’s woes mean it’s time to start drinking:

EU foreign policy chief Kaja Kallas privately told lawmakers the state of the world meant it might be a “good moment” to start drinking.

Kallas told leaders of the political groups in the European Parliament that while she is not much of a drinker now may be the time to start given events around the globe, according to two people who were in the room.

She was speaking around the same time as foreign ministers from Greenland and Denmark were meeting U.S. Vice President JD Vance and Secretary of State Marco Rubio over Donald Trump’s threats to seize the Arctic island.

This fucktard is worse than Stalin! Various European political analysts agree that NATO is dead, and Europe is at a crossroads.

But wait, all is not lost! Germany will send 13 soldiers to Greenland on Thursday as part of a reconnaissance mission with other European nations.

Have another read: “El objetivo del gobierno de Trump es imponer un mundo dividido en 3 partes: una para EE.UU., otra para China y otra para Rusia”:

“Es una perspectiva del siglo XIX. Es la base del pensamiento del presidente Trump. Cree que el siglo XIX fue la época dorada de EE.UU., con control continental”, le explica a BBC Brasil el exdiplomático estadounidense Ricardo Zúñiga, quien fue subsecretario de Estado para el Hemisferio Occidental durante el gobierno de Joe Biden y antes asesor para las Américas durante la administración de Barack Obama.

En 2026, ¿intentará Trump influir en las elecciones presidenciales de Brasil y Colombia -como ya lo hizo en las de Honduras-? ¿Qué puede pasar si no funciona la intervención en Venezuela? ¿Aprovechará China está coyuntura?

De ese y otros temas hablamos con el experto en América Latina.

La reacciones países como Reino Unido, Alemania y Francia fueron cautelosas. ¿Cómo debemos interpretar esta cautela?

Europa debe preocuparse por un posible ataque contra Groenlandia y Dinamarca. No lamentarán la salida de Maduro; también estaban en su contra y tienen un fuerte interés en un cambio político en Venezuela. Gran parte de la droga que sale de Venezuela va a Europa.

Están concentrados en evaluar si vale la pena criticar a EE.UU. cuando existe un problema mucho más delicado y grave para ellos.

Trump volvió a hablar sobre Groenlandia y amenazó a Colombia y Cuba. ¿Es posible que haya una mayor ola de intervencionismo por parte de EE. UU.?

Oliver Stuenkel (analista político) hizo una observación muy acertada: los gobiernos democráticos también deben preocuparse por la posibilidad de un ataque de EE.UU., tanto como los gobiernos autoritarios.

Esto representa un cambio en los cálculos de los gobiernos de toda la región.

Los intereses de EE.UU. son claramente evidentes en los mensajes públicos de la Casa Blanca, como la declaración de que “el hemisferio occidental es nuestro”.

Este es un mensaje muy diferente a decir que: somos parte de las Américas y del hemisferio occidental y que trabajaremos para garantizar la estabilidad.

La interpretación correcta es que EE.UU. está preparado para actuar militarmente para proteger y promover sus intereses, independientemente de si se alinean o no con los de sus aliados.

Esto es algo muy novedoso.

En 2026 habrá elecciones presidenciales en Brasil (y en Colombia, Costa Rica y Perú). ¿Existe la posibilidad de que Trump intente influir en ellas como lo hizo en otros países de América Latina?

Obviamente interfirió en Honduras y seguirá interfiriendo en otros países. Probablemente lo intentará en Colombia, donde apoyará a la oposición de derecha.

Es posible que haga lo mismo en Brasil, pero debo decir que este ambiente cordial entre el presidente Lula y Trump existe. Y él (Trump) es una persona que se guía por sus relaciones personales.

Si la intervención en Venezuela no funciona, ¿cuál es el riesgo para la imagen de Trump?

Lo de Venezuela ya es muy positivo para Trump.

Nadie habla del caso Epstein. Nadie habla del aumento del costo de la atención médica para los estadounidenses. Eso sí es muy importante.

Venezuela no le importa mucho a la población estadounidense. No le interesa.

Pero lo cierto es que la idea de una intervención es muy impopular.

Esta idea de mantener una política casi colonial en las Américas también es impopular en EE.UU. Hay simpatizantes que estaban en contra de los conflictos internacionales y ahora los apoyan porque los lidera Trump.

Pero una parte significativa de sus votantes está en contra de cualquier intervención, más aún si es para favorecer a las petroleras. Es un error interno.

¿Es viable atraer capital privado a Venezuela en este momento?

El secretario de Estado, Marco Rubio, habló de un proceso de tres fases.

Primero: estabilizar el país trabajando con el gobierno actual. Segundo, mejorar la situación económica, especialmente en el sector energético. Y tercero, al final, una transición política.

Lo cierto es que será difícil llevar a cabo una transición política en Venezuela por razones que todos conocemos: Es un régimen que no quiere cambiar.

Pero la capacidad de influencia de EE.UU. en este momento es enorme.

La ONU afirma que la operación estadounidense violó claramente el derecho internacional. ¿Cuál es el papel de la ONU en este conflicto?

Las Naciones Unidas no le importan a EE.UU. en este momento.

Esa es su política, la estrategia internacional presentada por el gobierno. Está muy claro que harán todo lo que esté dentro de su capacidad militar, y la ley no importa.

Hay quienes sugieren que la intervención en Venezuela busca reforzar el control estadounidense sobre Latinoamérica, dejando Asia en manos de China. ¿Tiene sentido esta interpretación?

Es una perspectiva del siglo XIX. Es la base del pensamiento del presidente Trump. Cree que el siglo XIX fue la época dorada de EE.UU., con control continental.

Cree que esa fue la mejor época para EE.UU. y la está recreando ahora.

Sin duda, el objetivo de la administración Trump es desmantelar el sistema de alianzas de EE.UU. e imponer este mundo dividido en tres partes: una para EE.UU., otra para Rusia y otra para China.

Esto no se alinea con los intereses del país moderno que es EE.UU., que tiene fuertes intereses globales.

La economía no es lo que era en el pasado, y EE.UU. no puede vivir en un mundo de hostilidades permanentes, ni con sus vecinos ni con sus socios globales.

Esta agresividad y tono, emblemáticos de esta administración, no son sostenibles más allá de la administración de Trump.

El hecho de que EE.UU. sea un actor dominante no significa que pueda actuar sin restricciones en todo el mundo.

Se necesitan amistades, verdaderos socios, no solo países que le teman a EE.UU. Todavía no lo entienden y no lo entenderán.

La OTAN está en el centro de todo esto. Quieren desmantelarla porque consideran a Europa un adversario cultural. Al mismo nivel que Rusia. Pero la gran mayoría de la élite estadounidense no lo cree.

Esto será lo más difícil de comunicar al mundo después de esta administración: que nunca volveremos al mundo de antes de Trump. Pero EE.UU. tampoco será el mismo después de él, porque no es sostenible.

Para Trump, el largo plazo no es importante. Obviamente, quiere aumentar su riqueza y la de sus amigos, y lo logrará.

Está desmantelando las alianzas tradicionales de EE.UU. y dominando la escena política en el país. Para él, las cosas van muy bien, pero su visión contradice a la opinión pública. Su índice de aprobación es muy bajo actualmente. No cuenta con el apoyo de la población.

Algunos analistas creen que China podría aprovechar esta situación para aislar a EE.UU. y presentarse como un socio confiable. ¿Cómo evalúa esto?

China ya lo está haciendo. Es la política estratégica que presentó para las Américas en 2025. Para contrastar con EE.UU., se presenta como el socio confiable.

Y lo cierto es que, para muchos países, este será el mensaje que recibirán de EE.UU.

Este enfoque de EE.UU. en su capacidad militar coercitiva, a corto plazo, tendrá una influencia considerable en la región.

Los países buscarán evitar conflictos con EE.UU. Se atendrán, en cierta medida, a las políticas de la administración Trump.

Pero todos sabemos que, a largo plazo, cuando un país es visto como una amenaza estratégica, otros países buscan otros socios para enfrentarlo. Es un gran riesgo para EE.UU. que otros países lo consideren de alto riesgo y a China un socio preferente, estable y confiable.

China, en este momento, tiene un argumento muy sólido.

En el caso de Rusia, ¿espera alguna reacción también?

En primer lugar, la capacidad militar estadounidense para llevar a cabo todo esto causó conmoción. Deben reconocer esa sólida capacidad militar.

Al mismo tiempo, un mundo dividido, donde EE.UU. ya no tiene esta capacidad global y donde está en conflicto con antiguos aliados, es un buen mundo para Rusia. Donde pueden operar estratégicamente, de forma favorable en comparación con EE.UU.

El problema es que esta administración (estadounidense) confunde miedo con influencia. EE.UU. puede infundir miedo en otros. Pero cualquier país necesita amigos, no rehenes.